¿Te han callado? ¿Te has callado?

«No te callas ni debajo del agua», cuantas veces nos han callado, cuantas veces nos hemos callado. Hay un montón de frases en el refranero que sirven para silenciar, para silenciar cuando alguien nos molesta o para silenciar lo incómodo, «lo no correcto o validado». Te han callado, te has callado? Si has sido silenciada este es artículo es para ti.

Los silencios están unidos a lo que «pensamos que no podemos decir», este pensamiento como cualquier trae una historia detrás, una historia que nos enseñó que eso no estaba bien decirlo. A veces más que una historia propia es una historia familiar o colectiva, una historia vivida que marcó y después se nos transmitió con la idea de protegernos, ayudarnos a no vivir de nuevo esa historia. Y como en toda vivencia, en toda historia, hay un condicionante personal que muchas veces se nos pasa por alto. Tu vivencia y la mía de algo siempre serán diferentes, porque integramos de manera diferente.

Así que vamos allá porque quiero contante, ahora que fuiste silenciada ¿Cómo influyó esto en tu vida? ¿Cómo puedes ayudarte para des-silenciarte y darte el permiso a expresar? Por partes, el ser silenciada influyó en tu vida porque es algo muy representativo, hablar nos permite expresar nuestra identidad, compartir quienes somos. Y esto es muy potente porque es como decir: no tengo derecho a expresarme ni a compartir quien soy. Esta idea no solo va hacia afuera en el hecho de compartirte sino hacia adentro como por ejemplo, si te viene una idea a la cabeza de algo que te gustaría crear e implica compartirte con el mundo es posible que te frenes con frases tipo «pero donde voy yo» «me estoy flipando» me estoy viniendo muy arriba» porque ese silencio sostiene la idea de que compartirte no es bueno, ser vistx no es bueno. Te resuena esto?

Hay algo corporal muy significativo en el silenciarte y lo encontramos en la garganta. Las anginas, la inflamación de garganta, la afonía… es en muchas ocasiones un claro signo de BASTA YO, NO QUIERO COMPARTIRME! Este signo de no querer compartirte en muchas ocasiones tiene que ver más con el agotamiento, con un me rindo porque me agota expresarme, que con la necesidad o el deseo de ocupar espacio.

La necesidad y el deseo de ocupar espacio en este plano se encuentran silenciados, están siendo boicoteados. Por esto, hoy quiero compartirte una clave para des-silenciarte y empezar a darte voz y espacio. Y es justo esto, entender que tus ideas, tu expresión no tienen nada malo y que están esperando a que tú te des el permiso a compartirte. Sé que al principio compartirte puede resultar difícil y ponerte muy nerviosx, por esto te invito a trabajar mucho tu mentalidad, dándote valor y dando valor a lo que aportas. El cambio de mentalidad te puede ayudar a confiar en ti y expresar.

Y si quieres trabajar en profundidad todos esos mensajes para recuperarte y darte el permiso a expresarte, solicita una sesión de descubrimiento: https://cuerpoemociones.com/servicios/reconectarte/ 

 

Un abrazo, Carmen Pérez

Deja un comentario