Familia y allegados ¿Te sientes incómoda con el juicio normativo?

Hoy quiero hablarte de estos encuentros familiares y con amistades en los que una puede no acabar de sentirse cómoda porque se respira un ambiente «raruno». Me refiero a esos espacios en los que hay unas normas y por el hecho de no ser fiel a ellas, por el hecho de no encajar en esas normas, sientes un juicio interno. La mayoría de las veces no es algo explicito, es algo muy sutil pero que hace que te distancies de esos espacios y que cuando te toca ir te da una pereza y una desgana increíble. ¿Te ha pasado? A mí sí, por eso he decidido compartirte esto, si te resuena quédate hasta el final y te  voy contando mis trucos para sentirme cómoda en estos lugares y no cargar.

Esto es algo que nos pasa bastante a menudo a las que somos poco normativas, es como si nuestra forma de vivir, ser y sentir tuviese «algo malo o algo poco válido». Dentro de este funcionamiento hay una ESCASA ACEPTACIÓN de la persona de la persona que somos y en muchas ocasiones estamos haciendo reflejo de algo que no se están permitiendo, esto es como aquella imagen con frase que andaba por la redes y decía: «Queremos a la gente libre pero cuando conocemos a alguien sentimos miedo», pues así.

Te comparto esto para que veas que ese reflejo, esa proyección no es responsabilidad tuya. Imagino que si te sientes identificada con lo que te cuento ya lo tendrás claro pero quiero ir un poco más allá, quiero contacte que esta proyección no solo no es responsabilidad tuya sino que es imposible de controlar y que esta proyección queda y quedará impregnada en cada una de nosotras de una manera diferente, dependiendo de nuestra historia de vida, condicionamientos… Y esto NUNCA será responsabilidad nuestra ni podremos acceder a cambiarla. Porque lo único que podemos cambiar son nuestras propias proyecciones y hacernos conscientes de ellas para no salpicar fuera lo que está dentro ¿Te resuena?

Es más, no sé si a ti también te ha pasado pero en espacios «NO NORMATIVOS» yo también he sentido en ocasiones este ambiente «raruno» por no regirme a las supuestas normas sociales del espacio, hacia mí o hacia otrxs. Obviamente nos acercamos a lxs afines, compartimos con quienes nos sentimos más cómodxs pero hablo más de ese olor sutil que hay detrás de eso, de esa proyección insana, condicionada y condicionante.

Saber que esto no es responsabilidad tuya y que no lo puedes cambiar ya implica crear un cambio en la mentalidad e integrarlo para que no acabe pesando. Pero, a veces no podemos integrarlo, es como si algo se hace bola y nos cuesta asumirlo como parte de la realidad carente que está en nosotras y que envuelve a la sociedad de la que formamos parte. ¿Y qué pasa si no sé integrarlo? Pues nada, no eres más ni menos capaz, más ni menos válida. Simplemente te has dado el permiso a ver que hay algo que no estás pudiendo digerir, igual que muchas otras cosas insanas que nos cuesta digerir.

¿Y qué puedo hacer cuando me doy cuenta de esto? No poder digerir esto implica que dentro de ti viven todavía esas cargas familiares de «lo que deberías ser» «lo que podrías ser y no fuiste» «el deseo de reconocimiento externo»… Te he puesto algunos mensajes ejemplo, es posible te resuene o quizás te vengan otros diferentes. Esos mensajes que te dijeron y que ahora impiden que veas quien eres desde ese amor y valor que te gustaría. Así que, hoy te animo a recuperarte con ese amor y valor que mereces y por supuesto, a buscar apoyo (créeme, lo necesitamos para desmontar ese discurso y esas cargas de verdad) para descargarte de estos mensajes.

¿Te suena esto? ¿Quieres revisarlo? Solicita una sesión de descubrimiento: https://cuerpoemociones.com/servicios/reconectarte/ 

Un abrazo, Carmen Pérez

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