«La vulnerabilidad me quita poder»

Con frecuencia escucho «si me muestro débil no me toman en serio» «no puedo sentir vulnerabilidad porque me quita poder o credibilidad». Y es que, así es, la vulnerabilidad puede producir tristeza, pena o incluso darnos la sensación de «probrecita, que mal lo está pasando». Cuando sentimos debilidad o vulnerabilidad estamos dejándonos mostrar sin más en ese no saber vital y en esa fragilidad humana que nos desborda y que de momento, no nos muestra la solución.

Es más, en ese momento no necesitas que te den una solución o que te den opciones para resolverlo, en ese momento necesitas comprensión, aceptación incluso compasión porque ya que te has dado el permiso a dejarte estar en la vida y a «quejarte» que por cierto, es algo que nos cuesta permitirnos a nivel social, al menos tener una mano amiga que apoye y sostenga el dejarte estar ahí, sin más, se agradece.

Entiendo cuando me decís que la vulnerabilidad puede quitaros fuerza porque así es, nos coloca en un lugar de dejarnos cuidar. Sin embargo, no siento que nos quite validez y hoy quiero compartirte mi reflexión. Siento que la debilidad nos aporta más validez humana porque ser también implica transitar la debilidad y la vulnerabilidad. Es más, siento que merecemos estos espacios porque si no nos permitimos la vulnerabilidad dificilmente podamos avanzar siendonos fieles, desde el respeto a nosotras mismas y a quienes nos rodean. Porque la «falsa fortaleza» agota y llega un momento en que no se puede sostener de ninguna forma.

¿A quién no le viene bien un descanso en el camino? ¿Quién no necesita dejarse estar sin más? Pues eso, la vulnerabilidad nos permite justo esto. Y además, siento que es importante elegir con quien me muestro, en que espacios lo hago porque la idea es que te puedas sentirlo lo más cómoda y acogida posible.

Hoy quiero compartirte lo que yo planteo para dejarse estar en la vulnerabilidad de la manera más cómoda y segura posible. Aquí te comparto algunas de mis propuestas para que cojas la que mejor te venga:

  1. Como te comentaba arriba, busquemos y elijamos bien con quien dejarnos mostrar para conseguir ese espacio cómodo.
  2. Date el permiso a traspasar esa vergüenza o ese miedo al que dirán o pensarán de ti. Si eliges alguien que tú sabes que te va a apoyar (amigx de referencia…) seguramente lo haga.
  3. Observa cuales son los juicios o mensajes internos que tú le estás poniendo al hecho de mostrarte desde la vulnerabilidad.
  4. Déjate sentir esa vulnerabilidad con el objetivo de soltar de dejarte descansar.
  5. La confianza, confiar en el proceso emocional de caerse y levantarse, confiar en ti, en que llegado el momento te dirás «venga, voy a empezar a
  6. levantarme». Ahí empezarás otra parte del proceso más proactiva, de poder recoger ese aprendizaje y avanzar de una manera más natural, más autentica y más tuya, acercándote a tus ritmos vitales.

Muchas veces me decís, «tengo miedo a dejarme sentir la vulnerabilidad por quedarme en un estado depresivo o apático». Cuando sucede esto y si te está resonando esta frase es que seguramente tú tendencia sea esta. Cada una tenemos una emoción en la que nos sentimos más cómodas, es bastante probable que la tuya sea la tristeza. Si te está sucediendo esto te recomiendo lo siguiente:

  1.  Déjate expresar la vulnerabilidad y observa cuando es el momento en el necesitas salir de la emoción porque ya no está ayudando a mostrar la vulnerabilidad sino que está haciendo que te identifiques solamente con ella. ¿Entiendes a lo que me refiero?Si activas la escucha vas a poder observar y atender cuando ha llegado ese momento.

Si este artículo te ha resonado deja tu comentario con lo que sientas. Y si necesitas acompañamiento en este proceso de dejarte estar y conectar contigo, solicita una sesión de descubrimiento conmigo: https://cuerpoemociones.com/servicios/reconectarte/

Un abrazo, Carmen Pérez

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