¿Cómo diferenciar si estoy poniendo los límites o me estoy quedando atascada en «quiero tener razón»?

Una de las preguntas que me plantean habitualmente en las sesiones individuales es ¿Cómo puedo saber si estoy poniendo los límites o me estoy quedando estancada en querer tener razón? En este post quiero compartir contigo la clave para identificarlo y sobretodo, como saber cuando estamos poniendo los límites desde el cuidado y no desde el ego de «quiero tener razón».

Es habitual que cuando estamos exploramos poner límites y expresarnos con mayor libertad nos surja esta duda. A veces también surge cuando a lo largo de nuestra historia vital hemos puesto límites y nos hemos mantenido en ese lugar estático. El hecho de poner límites y mantenernos en esa decisión de distanciarnos no es negativo, es una decisión. Lo negativo es la resistencia, dudar de esos límites  y a la vez no darnos el permiso a ver que sucede, a seguir revisando y aprendiendo de lo que sucede debajo.

¿Por qué digo que lo negativo es la resistencia de no ver que sucede más allá de haber decidido poner límites a algo? Porque la resistencia te agota e impide aprender de esos límites, del conflicto, de las necesidades que trae consigo y sobretodo, de ti misma. La resistencia que en este caso sería sinónimo de no darnos el permiso a reconocer o ver más allá de «he puesto el límite porque lo necesitaba» impide verte, ver a la otra persona y ver el propio vínculo. Por esto, siento que esta resistencia nos puede dañar y así lo expresan algunas de las mujeres que me plantean la pregunta inicial en sesiones.

Entonces, ¿Cómo saber la diferencia? La diferencia está porque después de poner un límite surgen emociones, sensaciones incluso recuerdo asociados que acompañan ese límite y esa decisión. Si nos damos la oportunidad de escuchar ese proceso, de habitar esas emociones y de averiguar que sucede más allá del límite es posible que surjan otras necesidades como por ejemplo, disculparnos, hablar, distanciarnos… Y ese es el momento de seguir creciendo y avanzando en el propio proceso de límite.

La clave fundamental para diferenciarlo y saber que lo estás transitando desde el cuidado es sentirte cómoda y tranquila con esa decisión. Esta comodidad/tranquilidad no implica que dejes de sentir tristeza u otra emoción, es más bien una sensación interna de que este es el nuevo lugar, este es el lugar exacto porque ahí soltamos la necesidad anterior de poner el límite y la transformamos hacia este nuevo lugar que necesitamos.

Deseando haberte ayudado, puedes escribir en comentarios si te ha resonado.

Un abrazo, Carmen Pérez

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