¿Cómo gestionar necesidades y exigencias?

A lo largo de este artículo quiero hablarte del concepto de necesidad y de exigencia, de los factores internos que afectan a nuestra manera de relacionarnos con nosotras mismas y con el mundo y por último, si lo que te cuento te resuena, quiero compartirte algunas ideas y tips que puedes ayudarte a gestionarte mejor.

En primer lugar, con tu permiso, quiero hablar del concepto NECESIDAD. Hay 2 tipos de necesidades, las necesidades de supervivencia como comida, un hogar… y las necesidades de bienestar que inicialmente son deseos porque no son indispensables pero sí importantes y por esto, acaban convirtiéndose en necesidades porque es algo que nos apetece mucho hacer, tener…

Cuando hablamos de necesidades emocionales sucede lo mismo, existen necesidades primarias de afecto, atención… que se ofrecen en la primera etapa de vida y durante la infancia. Cuando estas necesidades no son cubiertas o satisfechas, consciente o inconscientemente, es más sencillo que las necesidades de bienestar o deseos de la adultez nos resulten más difíciles de gestionar internamente y en nuestra relaciones. ¿Qué significa esto? Que si en la infancia no nos cuidaron o nos dieron el afecto que necesitábamos va a ser más sencillo que sintamos cuando alguien no nos da lo que queremos que «no nos quiere» «no le importamos»…

Y justo esto, las necesidades emocionales no cubiertas es lo que va a hacer que se convierta un deseo en una EXIGENCIA interna o externamente. ¿Qué diferencia la necesidad emocional de la exigencia? Que la exigencia nos genera frustración, expectativas, enfado y la sensación de no poder conseguir algo, de que sea inalcanzable.

Resumiendo, si en la infancia no nos dieron o nos dieron de una manera carente va a ser más sencillo sentir nuestras necesidades atacadas cuando alguien no nos da e irnos a la exigencia sintiendo que la «solución» está en que esa persona nos ofrezca lo que necesitamos – deseamos. Lo que te propongo es volver a ti y decidir con lo que está pasando que necesitas, tratar de cuidarte desde la adulta de una manera menos carente y más amorosa aún si eso implica decidir alejarte de esa persona.

A continuación te comparto una serie de ideas o propuestas que pueden ayudarte a gestionarte y cuidarte:

  • Identificar que es, saber que tipo de necesidad es, darle nombre y ver si es posible o no ofrecerte lo que necesitas. La pregunta ¿Qué necesito? ¿Puedo ofrecérmelo? Puede ayudarnos a bajar de la exigencia a la necesidad y ver algo más de claridad desde dentro.
  • Tomar conciencia de la carencia que acompaña esa necesidad. Saber de donde viene y tratar de acompañarnos siendo sinceras con nosotras mismas, esto también somos nosotras. Este es un acto de valentía con una misma.
  • Darte permiso a soltar parte de esa carencia. Esta última propuesta lleva detrás tiempo y frecuentemente acompañamiento pero no está de más que te la comparta. Te propongo un ejercicio práctico que puedes hacer tú para soltar: Escribe una carta con las carencia de la infancia que quieras dejar de lado y al final de la carta incluye una frase que te ayude a ponerle fin a esa manera de tratarte. Como se trata de algo inconsciente es probable que vuelva a ti pero el acto de querer soltarlo ya implica liberar y posiblemente cuando pase seas consciente más fácilmente por tanto, podrás poner límites a esa manera de tratarte interna y externamente más fácil.

Deseando te sirva lo que te comparto, si quieres compartir algo puedes dejar tu mensaje en comentarios.

Un abrazo, Carmen Pérez

 

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