«Mi vida sin haber hecho terapia no sería la misma»

Buenos días, hoy quiero compartirte algo que comento y pienso frecuentemente, sobretodo cuando me suceden determinadas situaciones que antes no sabía gestionar o gestionaba sin cuidarme y que ahora resuelvo de una manera más sabia y desde el autocuidado.

Siempre digo: Mi vida sin haber hecho terapeuta no habría sido la misma. Esta es una de las frases top que aparece recurrentemente cuando me encuentro resolviendo situaciones fácilmente, desde la confianza y teniendo en cuenta lo que siento, que antes me costaba muchísimo resolver, me enfadaban o me hacían sentir fatal.

Desde el año 2010 estoy acompañando procesos como Educadora Social y por tanto, soy muy consciente de los cambios que implican hacer un proceso. Soy consciente de que una no empieza y acaba igual, de que a lo largo del proceso vamos transitando lo que necesitamos para generar esos cambios emocionales significativos en nuestras vida. Y soy consciente de esto porque lo he visto en las personas que he acompañado y han decidido transitarlo y por supuesto, porque lo he visto en mí desde que decidí empezar el proceso y dejarme acompañar.

Quería compartirte esto porque a pesar de resultar obvio, los procesos emocionales nos cambian y si decidimos transitarlos nos permiten cambiar desde el autocuidado, hoy además, quiero compartirte los entresijos de estos cambios.

 

¿Qué significa esto de realizar un proceso emocional significativo?

Podemos pasar por un proceso emocional de una manera más controlada o mental sin darnos ese permiso a estar y transitar el proceso conectando la emoción con la mente y el cuerpo. Es por esto que me gusta hablar de procesos significativos porque no todos los momentos ni los procesos emocionales tienen necesariamente que ser así.

Para mí es importante y necesario que el proceso emocional sea significativo, como acompañante y como acompañada.

¿Y cómo se consigue esto? ¿Qué necesita suceder? Esto se consigue y se va creando principalmente a través del vínculo, en la relación terapéutica necesita haber confianza y un espacio libre de juicios para que la persona pueda expresar lo que necesita y explorar de una manera activa (a través de dinámicas) lo que está sucediendo.

El juicio está instaurado en cada persona por tanto, en el terapeuta también. Nos corresponde como acompañantes revisar nuestros juicios, dar espacio a transitarlo y cuidarnos para no atravesarlos en el proceso emocional de la persona. Nos corresponde generar una relación de confianza y un espacio donde expresarse libremente y dejarse sentir.

Por otra parte, al ser un vínculo, la persona que acude aportará su parte. ¿Cual es la parte que le corresponde? Principalmente el deseo y/o necesidad de realizar su proceso emocional. Es imprescindible que la persona esté abierta y dispuesta a transitar su proceso para que este sea significativo. Y por otra parte, necesitamos la apertura y confianza (dando espacio también al miedo) en la persona que acompaña, sentir que hay conexión con la persona.

El vínculo también se va creando y modificando a lo largo del proceso emocional porque los cambios internos permiten que la relación se transforme.

¿Qué relación tienen estos cambios con permitirnos dejarnos acompañar? 

En la decisión de empezar un proceso hay algo que implica dar permiso a la persona que acompaña, dejarte estar y acompañar. En este dar permiso damos por empezado el proceso dando permiso a muchas cosas como por ejemplo: abrirnos a las personas, dejarnos cuidar, pedir, comprometernos con nosotras mismas… Cada una lo que la dificultad que le resuene. Solo en la decisión de empezar ya estamos transitando algo de nosotras que nos cuesta y por esto ya el proceso empieza a ser significativo.

Cuando esta decisión viene movida por otra persona, porque alguien nos obliga, puede no ser tan significativo el inicio. El proceso empieza a ser significativo cuando decidimos activamente que hemos empezado.

¿Cómo generamos los cambios internos desde la expresión emocional externa?

Cuando expresamos fuera aquello que nos está atravesando emocionalmente dentro y que, desde hace tiempo o quizás toda la vida, venimos guardando nos estamos dando permiso a poner palabra y conciencia de lo que sucede. Que haya alguien con conocimientos, recursos y experiencia acompañando estoy desde fuera ayuda desde fuera ayuda a transitarlo y además, te da un feedback personalizado de lo que está sucediendo. La escucha del terapeuta también es un mapa o camino que guía, el terapuetua te acompaña a explorar el siguiente paso en el camino emocional propio.

Por todo lo anterior, hacer terapia nos ayuda a ser nosotras con mayor amplitud, felicidad y libertad. Dar espacio a expresar, darnos cuenta de las carencias y ver como estas están creando nuestras vidas de una manera parcializa, soltar cargar y creencias que están limitándonos, ir acompañada de alguien que te ayuda a darle forma a todo esto e integrarlo en nosotras mismas… En definitiva, es creer y crear tu vida desde un lugar más agradable y amable.

Deseando este artículo te sea útil.

Un abrazo, Carmen Pérez

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