Sostener y soltar en el vínculo educativo

Hoy quiero hablarte de sostener y soltar en el vínculo educativo. Sostener es algo que los profesionales socioeducativos hacemos diariamente y por eso, tú ya sabes como influye en ti y en el vínculo. Sin embargo, he decidido centrar la atención en compartirte cuando es necesario sostener y cuando soltar y por supuesto, compartirte algunos tips o ideas  que ayudarán a cuidarte y a cuidar el vínculo para que mantenga su función socioeducativa.

Empecemos, ¿Qué significa sostener y para qué lo necesitamos?  Sostener implica acoger a la persona con lo que siente y expresa en ese momento, dar espacio a la expresión emocional sin necesidad de cambiar nada. Una emoción que sostenemos frecuentemente, sobre todo con menores, es la rabia. Hay emociones más sencillas de sostener pero la rabia incluso la euforia (aunque exprese alegría) son muy intensas y en el caso de la rabia, puede implicar autolisis o hacernos daño a nosotras/os como sostén y apoyo de ese momento.

Necesitamos sostener principalmente porque la persona necesita un espacio donde expresar todo el dolor y porque transitar ese dolor además de permitirle liberarse da lugar a poder hablar de otras cosas, tomar decisiones o centrar la atención en cosas que necesita. Transitar el dolor no se hace en un click y es posible que lleve su tiempo porque toda herida necesita su tiempo y por supuesto, necesita su espacio de expresión. Ese espcio es el que vamos a ofrecer como profesionales socioeducativos.

¿Es educativo el vínculo solo sosteniendo y dando espacio a expresar? ¿Necesitamos transitar a otro lugar? Como he dicho anteriormente, sostener y dar espacio a la expresión emocional es educativo. Soy de las que piensa que estaremos ahí el tiempo que la persona necesite, iremos escuchando y viendo cuando baja la intensidad para poder transitar a otro lugar en el vínculo. 

Muchas veces la rabia está instaurada como manera de ver el mundo. En este caso, desde la escucha y desde el respeto, porque tenemos derecho a ver el mundo como queramos, podemos buscar relacionarnos validando esto e introduciendo lo demás que está pasando, como ir llegando a consensos que pueda asumir la persona. No contándole cuentos tipo «las cosas bonitas de la vida» «las oportunidad que tienes», todo esto está muy bien pero quizás no es real, siempre invito a partir de la realidad porque ahí estamos viendo a la persona.

¿Cómo sostenemos? Siempre sostenemos cuidándonos, sin poner nuestro cuerpo delante y dando espacio para la expresión. Si la persona necesita podemos darle algo para golpear (un cojín, una almohada…) o gritar, lo importante es que no le haga daño y que tenga espacio para soltar. Siempre lo hacemos con la intención de soltar, si vemos que la persona se queda enganchada ahí vamos a invitarla a salir de eso y por supuesto, damos el espacio y sostenemos lo que podemos. Recuerda que sostener es diferente a contener, contener implica reprimir la emoción y eso sí puede generar un conflicto interno y en el vínculo porque no damos espacio a expresar. 

¿Qué significa soltar y para qué lo necesitamos?

Soltar implica dejar salir la emoción, sacar la experiencia de dentro. El acto de soltar como el de sostener implica a ambas partes, cada una de una manera diferente. Como  has podido leer arriba, en el hecho de sostener ya he introducido la invitación a soltar ¿Por qué? Porque no es sano que nos quedemos con la emoción enquistada y atascada, es posible que expresarla del todo lleve su tiempo pero la idea de sostener es dar un espacio para que poco a poco tenga salida por tanto, soltar va implícito en sostener, es un proceso cíclico. 

Por otro lado, si la persona sostenida suelta nosotras también. Y, ¿Cómo lo hacemos? Lo hacemos mientras estamos con la persona y después, buscando un espacio en soledad y/o con alguien de confianza. Durante la intervención es importantísimo que no perdamos el contacto de nosotras/os mismas/os, para esto hay diferentes técnicas, y por supuesto, que nos sintamos en confianza con lo que estamos haciendo y para que lo hacemos, que sintamos que esto ayuda a la persona (ante la duda mejor no hacerlo). Y después de estar con la persona buscamos un espacio tranquilo, sola/o o con alguien de confianza, donde poder compartir, expresar y soltar a nivel emocional y corporal (para esto también hay diferentes técnicas y herramientas).

A continuación te comparto algunos tips o ideas para cuidarte y cuidar el vínculo:

1.Sostenemos lo que podemos, es importante que te sientas lo más cómoda/o posible. No te fuerces y te crees más tensión porque así podemos dejar de sostener y ayudar con esto. 

2. Nunca pongas tu cuerpo delante, siempre revisando el cuidado de la persona y el tuyo. No queremos dañarnos ni dañar el vínculo.

3. Utiliza técnicas que te permitan estar cómoda y tranquila en el proceso, vivir el proceso desde la confianza. Estas técnicas y herramientas emocionales las puedes conocer en la formación de acompañamiento consciente.

4. Utiliza técnicas de respiración y movimiento para soltar, comparte y contrasta con alguna persona de confianza.

5. Ten presente la rabia y otras emociones más intensas forman parte de todas la personas y cuando se expresan está haciendo reflejo de tu propia emoción, la expresada y la no expresada. En la formación de acompañamiento consciente hacemos hincapié en esto, en dar espacio a todas las emociones como parte de nosotras/os mismas/os.

Deseando este artículo te haya sido útil.

Un saludo, Carmen Pérez

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