El cuerpo como sostén emocional

Nuestras vivencias y experiencias diarias quedan ancladas en nuestro cuerpo. Esto es algo más conocido en los últimos años ya que, el estrés es la gran causa de muchas bajas laborales, dolencias, enfermedades físicas y en ocasiones, disparador de enfermedades mentales.

Por esta razón, porque sé que es algo que nos afecta a muchas, hoy quiero hablarte de como el cuerpo hace de sostén o soporte de nuestro estado emocional, quiero compartirte claves para escuchar y atender al cuerpo y además, quiero transmitirte tips o ideas que permitirán atender y acoger al cuerpo de una manera más cuidadosa para que nos acompañe más sanamente.

Empecemos, nuestro cuerpo tiene memoria emocional y por esta razón, cuando nos encontramos ante una experiencia o vivencia que nos recuerda algo desagradable incluso traumático del pasado tendemos a tensar el cuerpo. Esta es la manera de protegernos que el cuerpo tiene para nosotras, lo que para una puede ser muy sencillo para otra puede suponer algo muy complicado de transitar y a la inversa. ¿Por qué? Porque las memorias de cada una son diferentes.

Y aquí, quiero compartirte los primeros tips ¿Qué hacemos cuando nos encontramos ante un bloque tan fuerte que abre nuestra nuestra memoria emocional? No nos forzamos a actuar, no decidimos «me lanzo y me expongo a tope que así se me va» ¿Por qué? Porque si la cosa no sale bien, si el resultado es negativo, estamos aumentando nuestra sensación de desprotección emocional y miedo.

Entonces, ¿Cómo lo hacemos? Cogemos papel y bolígrafo y buscamos un espacio tranquilo para esto:

1. Revisamos esa sensación/emocional, le ponemos un nombre a eso que siento.

2. Revisamos que relación tiene con nuestra experiencia personal ¿Qué pasó? ¿Qué nos dijeron que nos dejó sellada esa emoción? Si no lo recordamos no pasa nada pero si lo recordamos podemos recuperar más fácilmente la creencia integrada.

3. Localizamos la creencia integrada, ¿Qué es lo que pienso o siento de mí que me limita?

4. Buscamos la manera de desvincularnos de esta creencia. Para esto, en muchas ocasiones, necesitamos acompañamiento y está bien solicitarlo porque tratar de desvincularte sola de la creencia puede ser de nuevo desprotegerte del todo o ampliar esa sensación de vacío que no puedas gestionar al soltar la creencia.

Nuestro cuerpo también hace de sostén de nuestras experiencias diaria, recoge y acoge como nos tratamos y relacionamos con nostras y con el mundo en nuestro día a día. Por esta razón, hoy quiero invitarte a preguntarte ¿Cómo me estoy tratando en mi día a día? ¿Me siento cómoda y tranquila o voy corriendo y agitada? Nuestra manera de tratarnos y acompañarnos va ha varias mucho nuestras sensaciones corporales a lo largo del día.

Si me trato desde el respeto y el cuidado voy a tener menos dolencias que si me trato con exigencia, presión… Esto es difícil de gestionar, a veces no somos conscientes y por esto, es un automatismos. Así que, mi invitación en el caso de haber sido consciente ahora es no te generes más presión al darte cuenta de que no te tratas desde el respeto y el cuidado.

Es inevitable que el cuerpo se cargue así que, para acabar quiero compartirte tips o ideas para acompañar al cuerpo a soltar en esto que retiene en el día a día.

A continuación, te comparto propuestas sencillas que permiten soltar el cuerpo:

  1. Darte un tiempo para respirar soltando aire por la boca y después volver a la respiración intranasal.
  2.  De pie, con las piernas en paralelo y los brazos suelto, hacer movimientos sacudiendo el cuerpo.
  3. Automasaje de la cabeza a los pies a modo de barrido hacia abajo.
  4. Tumbada en la cama o en la esterilla, respirar profundamente por la nariz y dejar caer el cuerpo en la colchoneta o colchón, ir dejando el cuerpo apoyarse progresivamente de una manera consciente.

De todas estas propuestas te animo a coger una, la que más te sirva, o ir intercalando. No se trata de hacerlas todas sino de elegir la que más te guste.

Cambiar nuestra manera de relacionarnos con nosotras mismas y con el cuerpo implica un proceso así que, si estás en el punto de querer crear ese cambio en tu vida, contacta conmigo y te cuento como puedo acompañarte (carmencuerpoemociones@gmail.com). 

Un abrazo, Carmen Pérez

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