Feminismo y cuidado emocional

Se acerca el 8 de marzo, una fecha clave en la que la organización, coordinación y creación colectiva están presente. En este artículo quiero acercarte propuestas, reflexiones y posibles opciones para remover conciencias y acercar el cuidado emocional en espacios feministas. Iré hablando de lo propio, lo mutuo y lo colectivo para compartirte propuestas desde esta mirada de la educación emocional feminista.

Lo primero que quiero contarte es que para mí el 8 de marzo no es el único momento en el que toca reivindicar el feminismo ni el único día en el que me siento feminista aunque sí es cierto que en este día la convocatoria es amplia y hay mayor coordinación para reivindicar cambios y crear redes colectivamente.  Considero el feminismo como algo que forma parte de la vida, de mi día a día cotidiano y del de muchas que luchamos, denunciamos y vivimos tratando de mostrar y transitar esas injusticias que nos atraviesan por el hecho de ser mujer o porque nuestras vidas e identidades sexuales sean disidentes, quedando fuera de lo normativo y por tanto, quedando excluidas y oprimidas por el sistema, por quienes forman parte y no están dispuestas a mover sus privilegios o sus esquemas sociales.

Bien, esto que estoy comentando ya moviliza infinidad de emociones porque el hecho de no sentirnos acogidas, escuchadas, sentidas…, el hecho de no sentirnos parte, moviliza algo muy brutal e intenso emocionalmente hablado. ¿A quién no le mueve no ser atendida y escuchada, no sentir afecto siendo una misma? Se llama carencia afectiva y esto no depende de una, depende de lo que ofrecen los vínculos y por tanto, es una responsabilidad colectiva, sí, depende de como acogemos, estamos y cuidamos la diversidad. A veces, estamos tan acostumbradas a no sentirnos parte que ya ni nos afecta (o eso parece), como si pasáramos de esto, pero esto emocionalmente no es tan así, hemos decidido poner una coraza para protegernos y al menos, poder sobrevivir aunque internamente esto sigue calando y quedando ancladas en nuestra identidad y cuerpo. ¿Te resuena esto que cuento? ¿Te recuerda a alguien? Esta es la semilla de la desconfianza, la inseguridad, la imposibilidad de mostrarnos, la dificultad para compartirnos… y una serie de conflictos emocionales que vistos desde fuera además se juzgan con «no haces porque no quieres» «no vales para nada»… o una serie de frases similares que pueden estar resonando. 

Más allá de esto, la coraza por supervivencia también trae consigo dificultades en nuestro día a día, que se cronifican o conllevan diagnósticos de salud mental, los dolores corporales focalizados y constantes que son psicosomáticos (dolores corporales asociados a las emociones) y las dificultades a a hora de vincularos a nivel social y en lo más intimo, a nivel sexual. Todas estas dolencias son causadas y permanecen en nuestros cuerpos por la carencia afectiva. 

¿Cómo te suena? Lo leo y se suena fuerte, lo veo en mi acompañamiento diario y me recuerda que es más potente pero siento que es justo acercarte toda esta información porque si te pasa quiero que lo entiendas, entenderlo es el primera paso para cuidarnos. Y Si conoces a alguien, puedes compartirlo y también te invito a empatizar.

Quiero seguir contándote cómo hacer con todo esto, quiero seguir compartiéndote e invitándote en este artículo a verte desde el cuidado.

¿Te quedas? Vamos a seguir…

Como te he comentado arriba, lo primero que quiero es que TE ENTIENDAS. Si te resuena es posible que lo que te cuento no te suene a nuevo ya que convives contigo y sabes lo que te pasa. sin embargo, cuando hablo de ENTENDIMIENTO EMOCIONAL lleva integrado no solo sabes sino aceptarnos y acompañarnos en lo que somos para llegar a CUIDARNOS DESDE ESE ENTENDIMIENTO. Por tanto, ahora que ya sabes lo que te sucede y que además, lo escuchas de mí (a veces nos ayuda una voz externa para confiar y más cuando nuestra sabiduría ha sido castrada), te invito a revisar esto de la aceptación.

¿Cómo hago para aceptarme en lo que soy y en el momento en el que me siento? Te cuento, cuando vivimos con nuestra coraza e interinamente nos pasa, mueven y sentimos otras cosas, se crea una lucha entre lo que siento (nuestra esencia) y lo que muestro. Esta lucha a veces premea tanto que nos acabamos identificando directamente con la coraza (se nos olvida nuestra esencia o nos resulta más sencillo para no estar en constante lucha). Y, ¿Cómo hacemos para volver a ser? Dando espacio a lo que sentimos internamente, escuchando y atendiendo lo que sucede ahí. Esta escucha necesita ser lo menos exigente posibles ¿Por qué? Por si surge algo en esta escucha y no podemos hacerlo o asumirlo y nos exigimos, acabamos castrándolo de nuevo y nos silenciamos. Se trata de darnos la oportunidad a tenernos en cuenta e ir acogiendo esas partes nuestras olvidadas. La aceptación es un proceso, necesitamos tiempo y el abrazo propio para caminarla. Aceptarnos con lo que somos, con lo deseable pero que todavía no es posible, con las partes rotas, con lo que nos contamos para seguir manteniendo esa idea de que «somos menos» o «somos más»… Aceptarnos con todo es lo que nos acerca al cuidado.

Lo segundo de lo que quiero hablarte es de SENTIR Y SENTIRNOS. Digamos que cuando estamos escuchando, aceptando y cuidando lo que somos internamente se abre a nivel emocional y corporal la posibilidad de EXPRESARNOS, RESPIRAR, SENTIR. ¿Cómo podemos expresar y sentir lo que se va abriendo? Considero que la Arteterapia y el trabajo corporal nos ofrecen muchas herramientas para esto porque «lo que se habla se siente, lo que se expresa se libera y se integra». Por esto, en las sesión planteo esto planteo trabajar desde el cuerpo y la Arteterpia. Si lo vas a hacer sin acompañamiento te recomiendo diferentes técnicas que sin llegar a ser lo mismo (no podemos llamarlas arteterapia porque no están acompañadas ni tienen un objetivo concreto palanteado en base a la escucha y atención profesional) te pueden ayudar a expresar y sentirte más: Técnicas de respiración guiada o mindfullnes que puedes encontrar encontrar en internet, saltar y movimientos expansivos aleatorios, bailar con música que te apetezca en ese momento, romper papeles, pintar como sientas…

En tercer lugar quiero hablarte de lo colectivo y de cómo nos relacionamos ya que, cómo me vinculo en lo colectivo mantiene relación con como nos vinculamos con nosotras mismas. ¿A qué me refiero con esto en nuestro día a día? Pues hablo principalmente de dos cuestiones:

  1. De cómo valoramos o validamos a quienes están colectivamente con nosotras. Es fácil irnos a crear vínculos productivistas, es lo que nos enseña el patriarcado capitalista. En estos espacio también es sencillo funcionar con el «tanto aportas tanto vales» (ya sea en tiempo, contactos, creatividad…). Soy consciente de que para cambiar cosas necesitamos activar pero esto no es crear relaciones significativas de cuidado donde puedo VERTE y puedo VERME, puedo ver los tiempos que disponemos, realidad de cada una… y desde ahí crear propuestas y asumir responsabilidades reales. Si te resuena este punto te invito a que revises ese ¿Para qué quiero que salga esto? ¿Cual es mi necesidad o deseo esencial y cual es esa exigencia que pongo sobre mí y colectivamente? También te invito a que observes si colectivamente se está en ese punto o es más una necesidad o deseo individual. Crear relaciones de poder es agotador y en estos espacios suele darse la figura de quien está constantemente «empujando a otras a hacer», esto no ayuda a cuidarnos. ¿Hay una responsabilidad colectiva de quien no acciona? Sí pero si no quiere cambiarla no vas a conseguir nada en ese empujar, se trata de buscar otro lugar donde asumir la responsabilidad propia y soltar la colectiva, devolverla al colectivo.
  2. Cómo nos cuidamos y protegemos del juicio externo. Es fácil etiquetar o emitir juicios sin CONOCER la realidad de la persona incluso en ocasiones movidos por juicios externos que incluso pueden ser mentira o venir condicionado por el juicio de otras. Sostener esto es complejo y en ocasiones, injusto, lo sé.  En este punto quiero hablarte lo primero de CONOCER, de darnos el permiso a preguntarnos y conocernos verdaderamente. Y lo segundo quiero hablarte de SOLTAR ESA CARGA, esto no es tuyo y soltarlo te permitirá centrarte en esas acciones que quieres hacer y en las que estás dispuesta a aportar. Es curioso pero el tiempo muestra lo que somos y NO GUSTARLE A TODAS es parte de la realidad, cuidarnos con eso es parte del cuidado colectivo.

 Por último quiero compartirte una impresión, a veces parece que al ser feministas no necesitamos hacer nuestros procesos emocionales o que dichos procesos pueden ser autogestionados o gestionados colectivamente. He escuchado esto, de una manera explicita o implícita,  sobre todo cuando nos estamos iniciando en los feminismos y siento que es una nueva exigencia que nos ponemos. Ser feminista no te exime de hacer un proceso de aprendizaje personal, te lo pone muy delante porque empiezas a remover partes de tu historia que estaban silenciadas. Necesitas y mereces alguien que acompañe tu historia desde la escucha y que te ayude a transitar eso que te sucede.

Si quieres que te acompañe en tu proceso de aprendizaje socioeducativo, te propongo solicitar una sesión de descubrimiento online gratuita: https://cuerpoemociones.com/servicios/reconectarte/

Deseando este artículo te sea útil.

Un abrazo, Carmen Pérez.

 

 

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