Claves para cuidarnos emocionalmente en primavera.

Ay, la primavera, que nos trae la expansión, la alegría, el compartir, ese roce que hace el cariño … pero las dos sabemos que también trae la euforia, ese venirnos arriba que a veces se nos escapa de las manos y que nos resulta difícil de gestionar o «controlar» como se suele decir. Esa euforia que puede hacer que nos sintamos mal con nosotras mismas y que suframos por «como somos».

En el articulo de hoy he querido recoger todas esas sensaciones primaverales para hablarte de ellas y trasladarte propuestas de cuidado para que recojas las que te sirvan y necesites. En primavera y en otoño es cuando más acompañamientos individuales hago ¿Sabes por qué? Ambas estaciones son estaciones de transición, primavera hacia el solar y relax del verano y otoño, hacia el recogimiento y la cueva del invierno. Si te das cuenta, el cuerpo pide un ocio determinado en invierno y verano, un ritmo de trabajo, una alimentación… y cuando esto no está en sintonía con la estación entramos en contradicción o situaciones de crisis y mucho enfado en plan «¿Por qué me toca esto a mí cuando los demás están en… o pueden hacer… o no tienen porqué hacer…?» ¿Te suenan algunas de estas frases? A mí me recuerda a los veranos en los que he trabajado en hostelería o he tenido empleos precarios que implicaban casi todo el día y no podía hacer muchos más planes.

Digamos que tanto la primavera como el otoño son estaciones de preparación, de transición y movimiento para asentar las bases y, en invierno y verano, vivimos accionando lo que nos hemos preparado y activando en las dos estaciones anteriores. 

Si hablamos de la primavera como etapa de preparación, activación y movimiento para asentar las bases del verano hablamos de lo siguiente:

A nivel laboral, formativo y profesional, en primavera es el momento de cerrar, hacer un último esfuerzo para dejar todo preparado y poder soltar en verano, descansar mentalmente. A nivel formativo suele acabar el curso o hacer una parada y en la educación formal (escuelas, institutos y universidades) hay exámenes al final incluso ya entrado el verano. Si durante primavera estás más dispersa y no superas los exámenes el verano va a ser muy denso, no es que yo sea muy fan de lo curricular en sí pero si que es cierto que preparar exámenes en verano puede ser «mortal» porque es momento de soltar y relajarnos y en el subconsciente colectivo lo entendemos así.

A nivel corporal, la primavera es el momento de liberar el cuerpo a varios niveles, hay personas que hacen dieta por una cuestión estética pero también es cierto que por el aumento de las temperaturas se bebe más agua y corporalmente hay mayor sudoración. También es el momento de la expulsión emocional, el cuerpo tiende a desinflamarse, no retiene tanta grasa porque considera que no la necesita y pueden haber desajustes estomacales, es parte del proceso de eliminación que en ocasiones se mezcla con cuestiones emocionales convirtiéndose así en algo psicosomático. en el siguiente apartado te explico con más detalle a que me refiero con esto de desajustes emocionales. 

A nivel emocional, la primavera es una gran batidora emocional. Suele ser un momento de expansión interna y de mayor vida social y sexoafeciva. Esta realidad en ocasiones puede generar caos y una alta emocionalidad, con un «sube y baja emocional» bastante potente. Y si no sabemos gestionar lo que se nos mueve internamente (no nos podemos entender, acompañar ni transitar lo que nos pasa) y si además de esto, confundimos la responsabilidad del otro con la propia, si entramos en «lo que me gustaría que pasara o que hiciese el otro que no hace» y demás cuestiones que nos llevan a la codependecia y a sufrir cuando nos vinculamos, la primavera puede ser horrible.

Si vivimos situaciones de intensidad emocional que no podemos gestionar y nos vinculamos desde la codependencia podemos entrar en una ambivalencia interna ya que, la primavera invita a remover para soltar y poner en orden la mente, vaciar y dejar ir… mientras que a nivel emocional estamos sintiendo todo lo contrario y esto implica una gran dificultad para dejar ir y sentirnos cómodas con nuestros vínculos y con nosotras mismas.

Y por último, quiero compartirte algunas propuestas de autocuidado para esta primavera (y las que vengan si te sirve):

  • Entenderte y acogerte estés como estés y sientas lo que sientas.
  • Utilizar algún tipo de ejercicio corporal y/o plástico que te permita expresar y sacar lo que sientes.
  • Expresar lo que sientes: compartirlo con alguien de confianza, permitirte llorar, enfadarte…
  • Si estás teniendo una vida social muy activa, dejarte espacios de silencio donde puedas estar sola y tranquila. Esto de espacio para sentirnos y saber que nos pasa internamente.
  • Si todo está siendo un caos (no sabemos cómo entenderte, te cuesta expresar, te da tanto miedo estar sola que solapas tu agenda social y la llenas de planes…), si te pasa algo de esto o varias cosas y no sabemos cómo salir, buscar acompañamiento profesional.

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Un abrazo, Carmen Pérez.

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