¿Qué significa sostener? ¿Cómo nos afecta?

Buenos días, sostener es una palabra muy usada en el lenguaje emocional. Sin embargo, hoy quiero compartir contigo las diferentes apreciaciones de la misma ya que, como muchos otros conceptos, dependiendo de nuestro momento personal y de cómo gestionemos los vínculos, la podemos vivir desde un lugar u otro, la podemos entender de diferentes maneras atendiendo a nuestra diversidad emocional y relacional.

Más allá de hablar de las diferentes formar de vivir y sentir esta palabra, me gustaría que hiciésemos un recorrido por las vivencias prestando atención a cómo nos afecta en nuestro día a día la apreciación del propio concepto en si. ¿Te interesa? Pues vamos allá!

En este artículo voy a hablarte de tres apreciaciones o visiones de la palabra sostener que coinciden con las que más me encuentro:

Sostener desde el agotamiento. Cuando vivimos y sentimos esta palabra desde el agotamiento la estamos vinculando a una manera de estar y ser donde asumimos parte de la carga que trae la persona y donde sentimos, muchas veces movido por la obligación y/o exigencia de nuestra faceta cuidadora, que «tenemos que estar siempre o tenemos que estar aunque no nos apetezca», esta faceta puede aparecer en nosotras mismas cuando pretendemos no buscar apoyo y ser «autosuficientes o autogestionadas con todo eso que nos atraviesa» y puede aparecer cuando estamos sosteniendo más de lo que queremos o podemos y/o porque en nuestras relaciones. Es habitual que aparezcan personas que nos necesiten y se sientan cómodas en el rol de la cuidada, en esta vivencia del sostener nos suele resultar complicado poner los límites de cuidados propios y mutuos que necesitamos.

Entender el concepto sostener desde el agotamiento implica que nuestra manera de estar con nosotras mismas traiga a nuestro día a día exigencias, tensión y estrés. Estas propias sensaciones también pueden encontrarse cuando acompañamos a otra persona, como amiga o como profesional, porque tendemos a responder con la mayor brevedad posible por ese miedo a que le pase algo, por esa sensación de excesiva responsabilidad. En esta manera de estar es fácil que entremos en dinámicas de sobreprotección o escalas de poder llegando a entender que la otra persona no puede o no sabe sin nosotras, asumiendo que no puede aprender herramientas incluso ubicándonos en el rol de la salvadora.

Sostener desde el dejar hacer. Entender el sostener como parte de escuchar, sin exigencias, sin demandas, sin pedir ningún cambio. Esta apreciación nos acerca a esa escucha activa e incondicional que puede reflejarse en nosotras mismas, en lo que nos contamos y en nuestra manera de escucharnos, o en nuestras relaciones, en como ofrecemos esa sensación de escucha y libertad hacia otras personas. Esta apreciación trae un «truquillo» y es que, escuchar y atender en sí no implica sostener, ¿Habías caído en esto? Para hablar de sostener necesitamos no solo escuchar sino también integrar y ofrecernos un feedback, ya sea a nosotras mismas o a la otra persona. ¿Este feedback necesariamente tiene que implicar o promover un cambio? No, puede ser un silencio afectuoso, puede ser un «te entiendo» pero más allá de la escucha sí necesitamos sentir ese acogimiento para hablar del concepto de sostener en sí.

Con esto que comento anteriormente podemos concebir que entender desde el dejar hacer nos acerca a esa libertad de elegir, a esa confianza en la propia persona y a la vez, es importante revisar la responsabilidad de sostener ya que, no solo implica escuchar sino recogernos y posiblemente, en esta práctica haya una libianidad en el propio concepto que no llegue a ofrecer ese sostener y esa responsabilidad que es sostener. ¿Esto es malo, es bueno? Esto es, la escucha también es algo muy amable que nos podemos ofrecer pero en sí misma no es sostener y quedarnos en la escucha puede implicar «dar vueltas a la misma rueda» si generar cambios que necesitamos, queremos y deseamos.

Sostener asumiendo lo que sucede. Podemos decir que esta tercera y última apreciación es la combinación más saludable de las dos anteriores y suele ser la que vivimos y sentimos tras haber hecho nuestros procesos emocionales. ¿Qué implica esta apreciación del concepto sostener? Pues acoger lo que sucede, sin querer cambiarlo, dejándonos ver o dándonos el permiso a vivirnos desde esa libertad de sentir y sentirnos en lo que estamos. Esta libertad implica no querer cambiar lo que nos está pasando y/o estamos sintiendo en ese momento sino darle espacio a la propia emoción, expresarla, acogernos y recogernos en ella para elegir cuando es nuestro momento de soltar. Esta apreciación implica la aceptación incondicional de la propia vivencia y emoción. 

Y además, recogiendo esa capacidad de apoyo y sostén que representa a esa primera vivencia, la sensación de estar y ser como un gran tronco con la capacidad de acoger lo que venga dando ese soporte y afecto necesario a ese momento. Esta última manera de entender el concepto de sostener implica hacerlo desde la libre intención, estar conscientemente accesible y disponible, y hacerlo desde la aceptación incondicional y afecto hacia una misma o hacia la persona que estás sosteniendo.

Lo cierto es que no siempre podemos estar en esta tercera y última manera de sostener que no acerca a al sostener saludable, bien sea porque todavía no hemos hecho nuestro proceso y una de las dos tendencias anteriores afectan a nuestra manera de estar o porque nuestras vivencias nos atraviesan.

La propia apreciación de no estar siempre en equilibrio es interesante por aquello de revisar la exigencia de poder sostener que nos acerca de nuevo a esta primera apreciación del concepto. Para mí, lo interesante de todo esto es darnos cuenta en qué punto estamos, cómo gestionamos esto con nosotras mismas y en los vínculos y cuales son esas maneras de estar y sentir que nos están generando malestar y/o bienestar en el propio hecho de sostener. 

¿Quieres que te acompañe en este proceso de sostener desde el cuidado propio y mutuo? Solicita tu sesión de descubrimiento y te cuento cómo puedo acompañar desde el Proceso REConectarte: https://cuerpoemociones.com/servicios/reconectarte/

Un saludo, Carmen Pérez

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