La rigidez como estilo de vida

La rigidez, esa manera de vivir. Las personas que viven en la rigidez o que se acercan a esa rigidez son personas altamente responsables, personas que tienen un gran compromiso consigo mismas, con las personas que están a su alrededor y con la vida.
La rigidez nos rechina incluso nos genera rechazo pero la realidad es que cuando nos acercamos a ella hacemos reflejo de nuestra alta responsabilidad, un gran compromiso con la vida y con lo que queremos ofrecer. Digamos que la rigidez sería un exceso de responsabilidad que con «buena intención» se nos escapa de las manos. Compartirte esto porque comúnmente y hablamos de la rigidez con todo lo que impide y a mí también me gusta poner delante todo lo que permite como por ejemplo: tomar decisiones de manera responsable, tomar aquellas decisiones que posiblemente sean difíciles, arriesgadas o que impliquen un gran cambio en la vida. Las personas que tienen esta tendencia también tienen la capacidad de resolver problemas, tomar decisiones complicadas, correr grandes riesgos incluso ocupar espacios de gran implicación, como puede ser dirigir una empresa o algún tipo de organización o asociación u ocupar espacios de coordinación de equipos.
Hablarte de la rigidez como una manera de relacionarse y de ver el mundo me permite ampliar la perspectiva de la misma, verla también como oportunidad porque dentro de un «no saber hacer mejor o de otra forma» hay un deseo de protegernos y cuidarnos. Sucede algo similar que con el miedo, nos está protegiendo de un error y como esto es más conocido lo sentimos como un espacio más seguro.
La rigidez como manera de relacionarte contigo misma y con aquellas personas que te rodean tanto en tu vida familiar personal como profesional. La sensación de querer que todo funcione bien, de querer que las cosas se gestionen lo mejor posible y dentro de esta sensación pedimos a nosotras mismas y a otras personas que están a nuestro alrededor algo que, no es viable, no podemos asumir o no es realista, y ahí es donde entra a jugar la exigencia. Vinculamos la  rigidez a la exigencia y nos trae esa sensación de que hagamos lo que hagamos no va a ser válido, consigamos lo que consigamos no va a ser suficiente. Si soy sincera contigo, la realidad es que hagamos lo que hagamos no a ser válido ni suficiente porque la vida este es el ciclo inconcluso e imperfecto en el que vamos avanzando y en el que vamos mejorando de una manera progresiva pero que jamás va a ser suficiente y que jamás va a ser correcto. Y permíteme esta rotundidad con este «jamás» porque es una realidad que si estamos nos  validamos nos o valoramos desde la rigidez y de exigencia no nos damos el permiso a sentirnos cómodas con nosotras ni con lo que ofrecen las personas que están a nuestro alrededor porque sentirnos cómodas con ello, que nos sirva y lo podamos valorar internamente implica un trabajo emocional o el reto emocional que va encaminado hacia ajustar nuestros objetivos y metas a la realidad vital, a los cuidados propios y mutuos.
¿Relativizar o ajustar nuestros objetivos y metas significa que nuestras propuestas se van flexibilizar? No te voy a decir ni que sí ni que no, porque para cada una el proceso propio de gestionar la rigidez y de cuidarse en esa rigidez lleva consigo diferentes matices, lo que sí que te voy a compartir es que es importante esa observación de qué es lo que me estoy pidiendo y si esto que me estoy pidiendo es realista, se ajusta a lo que es en si la vida y a los cuidados o más vbien te aleja. Te planteo esto porque cuando estamos en la rigidez no estamos en los cuidados, ni de nosotras mismas ni de las personas que están a nuestro alrededor.
¿Qué diferencia hay entre la rigidez y enfocarnos en conseguir objetivos o ser productivas? Que tienes esa sensación de tranquilidad y confianza mientras la estás haciendo lo que sea, en ese proceso, porque dentro de ti sabes que esas tareas van a hacer que consigas lo que quieres y lo que quieres es elegido desde un lugar de cuidado y conexión contigo misma, no desde un lugar de presión o exigencia.
La rigidez nos hace ponernos objetivos no realistas para que perdamos esa confianza en nosotras mismas entonces cargamos con la rigidez durante todo el proceso para conseguir cualquier cosa cualquier que nos propongamos. A veces, la rigidez nos lleva a bloquearnos directamente y no hacer nada y por tanto, acabamos boicoteándonos porque no estamos haciendo nada o porque sentimos que no estamos avanzando. En otras ocasiones, la rigidez hace que estemos comprometiéndonos demasiado con ese objetivo y que nos estemos agotando a la vez porque cada paso que damos nos estamos recordando que «no es suficiente» o que «no está suficientemente bien».
Si quieres empezar a revisar la rigidez con la que cargas en tu día a día, te propongo varias ideas para empezar este proceso:
1. Para que cada paso o tarea que hagamos esté hecha desde ese lugar de cuidados necesitamos observar cuáles son esos juicios, cuáles son esas frases o palabras que yo me estoy diciendo a mí misma que no se ajustan a la realidad.
2. Al observar esos mensajes internos te invito a que hagas el proceso de revisar lo que te estás pidiendo y que valores si se ajusta a la realidad. Muchas veces el principal conflicto es que la mente nos está pidiendo algo inalcanzable, que implica un proceso más largo, aprender herramientas que todavía no tenemos…
3. Si quieres revisar esa falta de afecto y confianza que hace que te atraviese la rigidez en tu día a día, te recomiendo que trabajemos juntas.
Hacer un trabajo que permita soltar esa carga mientras tú ya estás comprometiéndote con lo que necesitas, desbloquear esa sensación de estar contigo misma cargando y agotada desde ese lugar de rigidez.
Me gustaría para acabar comentarte que la rigidez tiene dos caras ya que, aparentemente parece que no estamos observando al otro o a nosotras mismas porque lo que nos estamos pidiendo no es realista y porque nada nos sirve pero la realidad es que estamos excesivamente pendiente del lo que el otro necesita y excesivamente pendientes del error, eso agota mentalmente y no nos permite cuidarnos. Estar constantemente con esa sensación de control es agotar. Yo te propongo buscar otras maneras de estar contigo que no impliquen esa sensación de control sino que puedas sentirte en dentro de ese de ese plano de mayor comodidad contigo misma.

Esto implica hacer este trabajo de revisión personal para ir viendo de todo esto que cargas qué puedes asumir e ir soltando y cuando es tu momento.Si esto que te cuento te esta sonando cercano, solicita tu sesión de descubrimiento y te cuento cómo puedo acompañar desde el Proceso REConectarte: https://cuerpoemociones.com/servicios/reconectarte/

Un saludo, Carmen Pérez

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