«Para no quemarte la solución es tomar distancia de tu trabajo» Reflexionando sobre esta frase…

Si reduzco mi opinión sobre esta frase sería: por supuesto, si estás en un punto de no poder más toma distancia para no cargar porque eso te está pasando factura a ti, hay cuestiones que les pasan a las personas que acompañamos y que nos gustaría resolver no dependen de nosotros/as y tomar distancia puede servirte para que la relación sea más saludable.

Si la versión resumida te sirve y no quieres leer más, ahí la tienes para empezar a tomar distancia. Si quieres la versión extendida con sus matices, con la importancia del vínculo como base de tu actividad profesional y con todas esos detalles que voy compartiendo en este blog para ir mejorando en los cuidados propios y mutuos, sigue leyendo.

La frase «para no quemarte la solución es tomar distancia» la llevo escuchando desde que empecé, la empecé a poner en práctica casi 2 años después de empezar a acompañar como Educadora Social y la integré desde los cuidados propios y mutuos casi 3 años después de empezar mi carrera profesional. Además, sé que no soy la única persona para la que poner en práctica esto o incluso integrarlo ha implicado un tiempo y por supuesto, un proceso.

También sé que hay quien se encuentra pensándose si hacerlo incluso quien está a mitad del proceso, tomando distancia sin pasar a la integración de esto desde los cuidado. Y esto lo sé por conversaciones con amigas y compañeras, por las personas que vienen a hacer asesorías de armonía profesional conmigo.

Es por esta cuestión, por la cantidad de veces que escucho «Es que no sé cómo hacerlo» por lo que me he animado a hacer este artículo. Por esto y por la cantidad de dudas y dificultades que me he ido encontrando en esto tiempo cuando además, en el mundillo de lo social hay parte de rechazo de todo esto porque parece «egoísta» y junto al rechazo ya sabemos que hay juicios y esto, pone más difícil hacer ese cambio o parcializa mucho cómo hacerlo, para qué o incluso para quién.

Hay una parte de mí que concilia con esta frase y es que los cuidados propios y mutuos pasan por entender que no podemos salvar a las personas de su situación, que los cambios necesitan ser asumibles para la persona y ajustarse a su realidad. En definitiva, esta frase nos pone delante que por mucho que queramos ofrecer a la persona, por muy buena voluntad que tengamos y por más que confiemos en que puede hacer o cambiar algo, los procesos y los cambios llevan el ritmo que la persona marque incluso la persona puede no querer o necesitar eso aunque sería lo «bueno o lo que le ayudaría en ese momento» según nuestro criterio socioeducativo, pero esto puede pasar, es decisión de la persona y lo más interesante, no sirve de nada cargar con ese peso y empeñarnos en «es lo que debería hacer porque así se soluciona el tema». Incluso, al no tomar distancia, se puede generar alianzas y comparaciones del modo «las personas que acompaño yo van bien las de los compañeros no». ¿Alguna vez en equipo te has visto haciendo esto? ¿Has escuchado a alguien hablar de las personas que acompaña o de su manera de acompañar como la mejor? Cuando vivimos los procesos de otras personas como nuestros sucede esto.

Y con esto quiero matizar la importancia de empeñarnos porque, como profesionales que acompañamos, es importante poner delante a la persona lo que le puede ayudar a mejorar su situación, acompañarle si tiene dudas, miedos… pero aquí la diferencia está en empeñarnos y por supuesto, enfadarnos con la persona porque no quiere hacer o decidir algo porque en ese momento están pasando 2 cosas: 1. estamos cargando con la persona y la frase «la solución es tomar distancia» cobra todo el sentido y 2. Estamos generando un vínculo de dependencia (quizás la persona lo haga porque se lo decimos pero no favorecemos la capacidad de decisión propia), una grita en el vínculo porque se crea un «tira y afloja» entre lo que la persona necesita y en lo que estamos «empeñándonos». Y ya, ya sé que hay unas normas y hay un proyecto o programa que decide cumplir o no, aquí no te hablo para nada de que no poner límites ni de no ser sincero, te hablo de cómo te vas a relacionar para que la decisión de la otra persona no acabe convirtiéndose en tu carga porque la base de esta conocida frase es «como puedo continuar haciendo este trabajo que me gusta desde el cuidado propio y mutuo».

Y con todo esto que te estoy compartiendo está la otra parte de mí que considera que el cambio para desarrollar este trabajo desde los cuidados y mantenernos en él. Tomar distancia sin cuidados puede hacer que nos separemos de las personas centrando más atención a objetivos y programas y que estas pasen a un segundo lugar. Por esto hablo de la importancia que tiene para mí los cuidados en esta espiral de cambio.

El trabajo socioeducativo es algo que nos necesita gustar, nutrir, salir de dentro o motivar porque sino es muy complicado mantener y más, mantenerse sin quemarse o que el burnout esté presente. Y en esta otra parte quiero desarrollar contigo lo que considero que son las bases para que la palabra carga mental, cansancio constante o quemarme dejen de ser tu día a día profesional.

Te cuento a continuación:

  • Aceptar a la persona desde la sinceridad, es importante atender al momento de la persona y plantear objetivos desde sus necesidades incluso si ese no es el recurso para la persona, planteárselo, pero principalmente que como referencias socioeducativas tengamos claro su momento y cómo apoyarle desde ahí. Aceptar a las personas que trabajan contigo, aceptar quien es cada persona incluso con aquello que no nos gusta y reconocer lo que aporta. Esa aceptación permitirá que podamos llegar a acuerdos entre las diferentes manera de acompañar sin anular ninguna ni hacer más visible otras. Esta aceptación está atravesada por el modelo socioeducativo que predomina en el espacio en el que trabajas con el que necesitas conciliar o al menos aceptar para poderte mantener ahí.
  • Prestar atención a momentos en los que tú empiezas a sentir el proceso de la persona como propio porque esto puede favorecer un vínculo donde sucumbas a mentiras, manipulaciones, intentos de conseguir algo… seamos sinceros, todo esto pasa, pasa por la situación de precariedad y por los funcionamientos vitales. Aceptar estas situaciones con naturalidad y ubicarte en un lugar en el que no te sientas mal por no ofrecer, facilitar algo que llegue manipulado es importante.  Como profesionales socioeducativos es importante que atendamos a las señales del vínculo que nos muestran algo no saludable para ubicar a la persona y resituarnos.  Darle la razón o defenderle constantemente a la persona jamás creará un vínculo saludable y, la relación socioeducativa puede ser un muestra para relacionarse de otra manera en otros espacios vitales. Por esto considero que atender a las señales que nos sacan de una relación saludable con las personas que acompañamos es una base para vivir esta profesión desde los cuidados.
  • Cuidar el vínculo con la persona, que la persona tenga claro que estamos ahí y esto no solo se percibe por lo que expresamos sino también por nuestra comunicación no verbal que difícilmente se puede disimular ni falsear. La mirada, los gestos, la posición corporal… nos dan señales que pueden tener mayor impacto que las propias palabras o incluso chocar lo que verbalizamos con lo que expresamos corporalmente.
  • Estas bases que te propongo para que la palabra carga mental, cansancio constante o quemarme dejen de ser tu día a día profesional se sostienen y están presentes en nuestro día a día profesional tras dedicar tiempo para hacer una revisión sincera de nuestra manera de estar y cómo integrar los cuidados propios y mutuos en nuestra profesional. Soy consciente de que para hacer este cambio necesitamos tiempo porque integrar esto no es de un día a para otro. Y además, sé que el acompañamiento facilita el cambio, hacerlo en solitario suele ser más difícil y costoso porque luchamos con nuestro automatismo constantemente, ni tenemos las herramientas que nos puede dar otra persona que lo ha vivido y sabe cómo acompañarlo y posiblemente no lleguemos al punto que queremos o lo hagamos enfadándonos por no saber hacerlo, con bastantes juicios… vamos lejos de los cuidados.

Si quieres que te acompañe, escríbeme un email a carmencuerpoemociones@gmail.com .

Espero que este artículo te haya sido útil.

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Un saludo,

Carmen Pérez.

 

 

 

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