Cómo nos percibimos y cómo nos perciben ¿Qué relación hay entre las dos?

Podemos decir que, la autopercepción y la percepción externa están conectadas desde que nacemos y por eso, desde la psicología social y otras corrientes socioeducativas críticas se defiende que tú no eres totalmente libre ni totalmente tú sin reconocer la influencia del entorno tu entorno, de la sociedad en la que vives y aún menos lo que te ha llegado de tus círculos más cercanas, tanto influencias positivas como negativas afectan nuestro día a día, nuestra manera de elegir, decidir, ser y por tanto, percibirnos. Un ejemplo muy claro es la desconfianza que nos genera volver a tener una relación sexoafectiva después de una ruptura dolora y como esta ruptura y la manera de relacionarse de aquella persona que nos hizo daño puede dejar mensajes como «no sirvo para esto» «siempre la cago con mis parejas»… También podría pasar al revés, de una relación de confianza abrirnos en canal a cualquier relación, sin reservar nada, abrirnos sin más con naturalidad y esta propia apertura tendría que ver con nuestras experiencias con los demás, con los mensajes que nos dijeron otros como «es que tú te abres fácilmente» y con la percepción externa que al final acabó en parte de ser la autopercepción. Por tanto, en estas situaciones y vivencias sociales podemos confirmar que existe una confluencia y relación íntima entre la autopercepción y la percepción externa, que ambas se pueden nutrir y que pueden ir cambiando a lo largo de nuestras vidas. 

¿La percepción que tienen sobre mí depende exclusivamente de lo que haga, diga…? ¿La percepción de ti en un grupo, espacio social o colectivo (familia, trabajo…) depende de lo que tú muestres? ¿Qué papel juegan los valores, juicios, reglas no escritas…? Nos reconocemos en nuestros actos, en lo que expresamos o no expresamos, sentimos y reconocemos sin embargo, esto no es del todo lo que somos sino que la percepción de los demás, lo que espera el grupo, las normas internas del espacio grupal o colectivo, las expectativas que se crean de lo que somos influye en la percepción en cuanto a que sí hacemos algo diferente a lo que se esperaba aparecerá un juicio o idea que nos ubicará en un lugar de cara a la mirada externa y será difícil de cambiar sobre todo, si no se entienden los vínculos desde los cuidados donde la aceptación de la persona y los límites saludables no necesitan ser tan estáticos ni rígidos como una pegatina que se te coloca y se te queda permanentemente. Esto será posible ampliando la mirada hacia la propia persona y por supuesto no queriendo que sea valida o validada si hace lo que quiere o espera el grupo, si no queremos «controlar a la persona» sino generar vínculos auténticos y dejando ser con cierta libertad.

¿La percepción externa hace que te identifiques de una manera u otra, hace que te sientas y peses que eres de una manera determinada, un tipo de persona?¿influyen las personas de las que te rodeas en tu identidad y autoestima? Podemos confirmar esto teniendo en cuenta que la percepción social influye y por tanto, tiene el poder de afectar a nuestra identidad y autoestima. Cuando hablamos de esta cuestión me gusta hablar de la corresponsabilidad de cómo tratamos a otras personas, de cómo les dejamos ser y de no limitar lo que son a lo que queremos que sean. Si más bien algo de una persona puede no gustarte o la persona en sí, me gusta invitar a revisa si eso que estás percibiendo es algo tuyo que te limita porque a veces se ve muy fácil el defecto o fallo del otro pero no el nuestro incluso, si es de la otra persona tienes la opción de distanciarte puede ser una manera saludable jamás será criticar, juzgar, mantenerte en el vínculo esperando que diga algo para atacar, hablar a las espaldas… ya que todo esto, se lo digas o no a la persona, se nota, y puedes estar haciéndole más daño a su identidad o autoestima. Con esta reflexión quiero aclarar que los cuidados no siempre parten de la persona afectada y que, para crear vínculos de cuidados, aunque sea tomando la decisión de la distancia, es necesaria la corresponsabilidad y la decisión adaptada teniéndote en cuenta y teniendo en cuenta a la otra parte. Desde los vínculos de cuidados nunca se anula a ninguna persona, se elije desde la revisión, aceptación y cuidados propios, mutuos y colectivos teniendo presente el contexto y necesidades de cada parte que quiera responsabilizarse.

Responsabilizarse es un acto de valentía y también es un acto de afecto propio, mutuo y colectivo porque implica formar parte del mundo desde un lugar constructivo dejamos de estar en querer cambiar a las personas, centrarnos en lo que les falta, no hacen, no son… para enfocarnos en ver a las personas en lo que son, dejando el velo de la percepción externa limitante, aceptar lo que podemos, ser conscientes de cómo queremos o podemos estar con las personas desde los cuidados, decidir y elegir más libremente desde lo que sentimos, acercarnos a personas que nos aporten y nos cuiden saludablemente y con todo esto, hacer que la percepción externa no dañe más a otras personas sino que aporte o al menos que se mantenga al margen si no puede aportar sin dañar más.

Me gustaría acabar este artículo preguntándote, ¿Tienen relevancia en ti las percepciones negativas, limitantes…? Y animándote a hacer esta reflexión que si quieres puedes compartir una parte o entera en comentarios.

Si quieres que te acompañe a vivir desde los cuidados solicita tu sesión de descubrimiento y te cuento cómo puedo acompañarte: https://cuerpoemociones.com/servicios/reconectarte/

Un saludo, Carmen Pérez

 

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